
Qué Derroche de bondades, traducción generosísima de la inteligencia natural del Cosmos, nuestro hogar sin limites ni barreras, libre para moldearlo cual juego infantil instigador de la imaginación.
El afecto por lo creado, por el regalo de un presente sin parangón, información al alcance de todos, avances técnicos con capacidades de extensión mundial. El Cariño de los familiares más aventajados en la experiencia, deseosos de pasar el testigo de sus tesoros encontrados a lo largo de la Vida. Cuánta magia llena de amor y consuelo, qué derroche de recursos, de medios para repartirlos allá donde sea menester.
Qué Derroche de Humanidad, tantos millones de personas habitando este pequeño planeta azul, nave celeste surcando el infinito, en la Paz interior de saberse gobernada por la mente universal de la que todos también formamos parte. Cuánta confianza depositada en el Ser humano. Dios mío...
¡¡ QUÉ DERROCHE!!
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